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martes, 13 de abril de 2010

Encuentro Fractal 2010 (van dos)

Los Superheroes Americanos y la Debacle de Iraq

Trovenia es una diminuta nación ubicada en algún lugar indefinido detrás de la cortina de hierro y donde la gente habla con acento estonio. La rige un tirano con ínfulas de super villano llamado Lord Grimm que ha sido reseñado como un peligroso terrorista internacional. La gente de Trovenia es un pueblo curtido, acostumbrado a ganarse la vida en una economía de guerra y resignado a vivir bajo un régimen dictatorial imperecedero.

Ya va para la vigesimosegunda invasión a manos de las fuerzas norteamericanas. En esta ocasión, el motivo de la invasión a manos del ejercito más poderoso del mundo es el rescate de uno de los suyos, un americano que ha violado la soberanía de la pequeña nación, traspasando sus fronteras, pero ha sido capturado por las fuerzas del dictador. La noticia es casi de rutina para la gente de Trovenia, acostumbrada a vivir bajo los continuos bombardeos.

Ésta es la historia de Elena, una obrera de una fábrica de armamento militar con apenas diecinueve años de edad, huérfana desde los once, que intenta salvar su vida y la de Matti, su hermanito, diez años menor que ella, durante el ataque de Trovenia por un ejército de superhéroes americanos con superpoderes. No se trata de una gesta fantástica o una batalla de caricaturas. Las explosiones son reales, también los cientos de civiles muertos o heridos durante el ataque, no importa si se trata de seres humanos, zoomorfos o personas que son mitad hombre y mitad máquina. Los poderosos rayos del ejercito invasor producen quemaduras de segundo y tercer grado y dejan ciegos a los niños, los bombardeos sepultan abuelas bajo los escombros de los edificios, mutilan y matan a los vecinos y dejan cicatrices permanentes en los supervivientes.

De eso se trata "The Ilustrated Biography of Lord Grimm" (2008), un cuento del escritor norteamericano Daryl Gregory incluido dentro de la colección de historias de Fantasía y Ciencia Ficción "Eclipse Two" (2008), compilada por Jonathan Strahan.

Dentro de ocho días Daryl Gregory estará en Medellín. Viene para el Encuentro Fractal 2010. Esperábamos tener cuatro escritores para esta segunda versión del encuentro, pero al parecer las Parcas se la tienen velada a Nacho y a Vivi. El profesor John Kessel estuvo con nosotros en 2009 y de veras quería regresar, esta vez en compañía de su amiga, Kij Johnson, pero el pasado 4 de abril ella se hizo un severo esquince cuando estaba escalando, precisamente el mismo día en que la nominaron al premio Hugo. Kij tuvo que cancelar su viaje y John se quedó también para cuidarla.

Así que sólo vendrán dos escritores, Jeremy Robert Johnson, del que luego habrá oportunidad de hablar, y Daryl Gregory.

Hasta hace una semana, si mucho dos, no teníamos muy claro si se podría realizar el Encuentro Fractal 2010. La Ley de Garantías fue un obstáculo enorme este año, casi insalvable, para conseguir los patrocinios requeridos para el evento. Pero apareció la donación de la Federación Nacional de Cafeteros y Fractal 2010 logró transitar desde una realidad paralela hasta la nuestra (como en un capítulo de Fringe).

Por eso yo me había dormido respecto al asunto y no había hecho las investigaciones previas, esas que hay que hacer para que el asunto no te coja en frío. Vienen unos señores a hablarnos de realidad aumentada o de ingeniería genética, habría que googlear un poco a ver de qué va el tema y quiénes son esos señores. Vienen unos escritores, tenemos la oportunidad de conocerlos personalmente y de pronto conversar con ellos, lo menos que deberíamos hacer es tratar de leernos algo de lo que hayan escrito.

Así que me puse en la tarea y encontré en mi biblioteca este cuento de Daryl Gregory, ¿Recuerdan "Exhalación" (2008), el cuento donde Ted Chiang se inventa un universo de seres de metal cuyo impulso vital es la presión atmosférica para hablarnos de la entropía de una manera distinta? Por ese cuento yo había conseguido el libro "Eclipse Two" y ahora no veo la hora de leerme los demás relatos, dicen que la mayoría son tan buenos como estos dos.

Todos conocemos esos cómics donde los superhéroes se enfrentan a super villanos haciendo alarde de espectaculares habilidades y superpoderes. ¿Quién no se acuerda de las aparatosas batallas de Ultra Man contra horda tras horda de gigantescas criaturas y robots, destrozando por ahí derecho ciudades enteras? Pero... ¿Alguna vez nos hemos detenido a dimensionar los impactos reales de esos conflictos sobre la población civil? Bueno, más allá de la clásica escena de la multitud de japonesitos corriendo horrorizados, el tema resulta para nosotros un asunto trivial. Es más, es parte del espectáculo. ¿Quién de niño no revivió con sus juguetes los mejores enfrentamientos de sus personajes preferidos de la televisión, destrozando edificios e inundando ciudades enteras?

Ése es Daryl Gregory, un escritor capaz de darle la vuelta a nuestra manera de ver el mundo, de atraparnos con una historia profundamente humana y que no le tiembla la mano para hacer una crítica directa a la política internacional de su país. En sus propias palabras, "Cualquier parecido con la actual debacle en Iraq es enteramente intencional."

A este señor lo voy a conocer en persona la próxima semana, ¿no es un privilegio?

martes, 10 de marzo de 2009

De Cyberpunk a Post-cyberpunk


“De homosapiens a homocyborg”, así titularon su charla en el Encuentro Fractal 09 los muchachos del Colectivo Elniuton, su aporte a este evento fue recordarnos que existen espacios en Colombia dedicados a acercar el arte y el diseño con la ciencia y la tecnología.

Nos mostraron cómo para lograr lo que uno se propone sólo se necesitan ganas. De su cuarta entrega, construida alrededor del tema del erotismo, nos compartieron la intimidad del estudio de H. R. Giger, el artista suizo que nos deleitó con los aterradores pero elegantes diseños que dieron vida cinematográfica a la criatura de Alien . A propósito, si alguien anda por Valencia, España, en estos días le conviene ver la exposición itinerante que está en la Universidad Politécnica de esa ciudad.

¿Itinerante?

¿No será que alguno de nuestros museos se antoja a traerla?

Nos contaron también que hay un artista en Colombia llamado Fernando Ortiz, que combina sus conocimientos de matemáticas, programación y diseño en Flash para crear hermosas criaturas cibernéticas que me recordaron una página Web con la misma filosofía de código abierto que él maneja. ¿No es una interesante coincidencia a tres bandas que precisamente el ejemplo de levitated.net llamado Invader.Fractal nos recuerde el logo pixelado de Elnituon.com?

Finalmente nos aterrizaron sin previo aviso en pleno corazón del cyberpunk, con la obra del artista Stelarc, un verdadero “homocyborg” cuyo arte es modificar su propio cuerpo a través de la implantación invasiva de tecnología cibernética o biológica, como una tercera mano robótica o una copia de la oreja ubicada en su antebrazo. Por algo tuvieron a su cargo la antesala de la conferencia central del encuentro: un mano a mano entre James Patrick Kelly y John Kessel hablando sobre el cyberpunk y el postcyberpunk.

Desde la época de manzanazeta no encontraba yo en Colombia un trabajo tan disciplinado en la publicación periódica de un ejemplar electrónico con una temática determinada. Elniuton también elabora propuestas de intervención análogo/digital como el graffiti electrónico que construyeron para el encuentro (mezcla de stencil, leds y sensores de movimiento).

Buscando relación entre el nombre de Elniuton, el cyberpunk y el postcyberpunk, me acordé que fue precisamente Neal Stephenson, un escritor que se ha movido entre estos subgéneros, quien dibujó dentro de su serie de ficción histórica, “el Ciclo Barroco”, el retrato de un Isaac Newton tan tremendamente humano que se nos hace insoportable por su pedantería y suficiencia.

Neal Stephenson no escribe textos cortos (no aparece en ninguna antología, simplemente porque no escribe cuentos) ni es fácil de leer: cada una de sus obras es una maratón de cientos y cientos de páginas llenas de referencias de historia, lingüística, antropología, arqueología, religión, informática, política, criptografía y filosofía. En sus páginas se codean personas reales como Alan Turing, el padre de la computación moderna, con misteriosos personajes ficticios como el longevo Enoch Root, los antiguos sumerios con la criptografía digital y tribus post estadounidenses repartiéndose el continente a través franquicias comerciales.

Su tercera novela, “Snowcrash” (1992), es un buen ejemplo para ilustrar la relación entre el cyberpunk y el postcyberpunk. El nombre de “Snowcrash” viene de un error que a veces causaba en los antiguos Apple Macintosh que la pantalla quedara como “un televisor sintonizado en un canal muerto” (no pude abstenerme de citar el Neuromante).

El Héroe protagonista de “Snowcrash” se llama “Hiro Protagonist” y pierde su empleo de “Deliverator” (repartidor de pizza para la Mafia Italiana) en un aparatoso accidente en el que conoce a Y.T., una skater adolescente que surfea a 100 kilómetros por hora las autopistas de lo que antes fue el estado de California, llevando y trayendo correos. Hiro alterna su existencia entre el mundo real y el “Metaverso”, versión esférica de Stephenson de la alucinación consensual que habían descrito William Gibson y Vernor Vinge una década atrás.

La guía de Joe Scalzi sobre el cine de ciencia ficción (2005) considera esta novela como la obra que cerró la primera ola del cyberpunk en 1992. Tiene todos los elementos del subgénero: un protagonista marginal, desempleado y sin dinero, debe enfrentarse en el Metaverso y en el mundo real a la conspiración tramada por un multimillonario monopolista de la fibra óptica para diseminar un virus informático que es capaz de infectar el cerebro humano. ¿O se trata de postcyberpunk?

John Kessel intentó aclararnos el significado del término postcyberpunk en la conferencia que dictó con James Kelly el pasado 6 de marzo.

A los personajes del cyberpunk no les pasa por la cabeza la idea de cambiar el mundo. Sólo quieren ganarse en un cruce lo suficiente para poder salir de la calle. ¡Qué me importa que el mundo se vaya a la mierda si voy a poder pagar para que no me pase a mí!

Pero en el cyberpunk quedaba faltando algo. Mientras estos hackers estaban robando los secretos del gobierno y drogándose en callejones oscuros, ¿quién hacía el pan? ¿Dónde están los personajes que hacen que el mundo siga funcionando? ¿Dónde están las familias? ¿No hay papás ni mamás?

En los 90s los autores que fueron del cyberpunk empezaron a contestar estas preguntas. Bruce Sterling publicó “Bicycle Repairman” en 1996. En este cuento, el afán del antihéroe se ve interrumpido en mitad de la trama por la llamada de su madre.

“¿Estás comiendo bien, Lyle? Te ves flaco.”
Lyle levantó su pantorrilla ante la cámara. “¡Mira esta pierna! ¿Acaso se ven como lo gemelos de una persona débil y enfermiza?”
“¿Podrías venir al apartamento a comer algo decente conmigo algún día?”
Lyle parpadeó. “¿Cuándo?”
“¿Puede ser el miércoles? Podemos comer costilla.”
“Tal vez, mamá. Probablemente. Yo me fijo. ¿Te llamo, ok? Chao.” Lyle colgó.

Bueno, en “Snowcrash” también hay mamás. La mamá de Y.T. trabaja en Fedland (el último reducto del gobierno federal de lo que antes fue Estados Unidos). Para explicarnos lo burocrático que se ha vuelto Fedland, Stephenson le dedica seis páginas completas a un memo que reglamenta la utilización del papel higiénico y la estricta y sistemática vigilancia del tiempo que se toman los empleados en leerlo.

¿La mamá de Y.T. convierte a “Snowcrash” en postcyberpunk? La respuesta es un poco más compleja de lo que parece. Lawrence Pearson, editor de la revista Nova Express, nos trae una noticia en su artículo “Notas para un Manifiesto Postcyberpunk” publicado en 1999 en la página Slashdot: Hay una serie de libros publicados en los 90s que parecen postcyberpunk pero que no se ajustan a las definiciones básicas, entre los cuales menciona a “Nimbus” de Alexander Jablokov, “Fairyland” de Paul J. McAuley y “Snowcrash” de Stephenson. Son textos que desafían la taxonomía, o deberían ser considerados como mutaciones híbridas o tal vez como clásicos tardíos del cyberpunk.

¿Entonces en qué quedamos? ¿Cuál es la diferencia entre cyberpunk y postcyberpunk?

Pearson nos da elementos para una respuesta: Por un lado está el tipo de personajes, en lugar de los lobos solitarios del cyberpunk, en el postcyberpunk los protagonistas están dentro del sistema, tienen familias, niños y empleo. Son personajes con raíces en la sociedad en la que viven, aunque su vida diaria también esté permeada del rápido cambio tecnológico y de una infraestructura informática omnipresente, pero su marco social es tan detallado y lleno de matices como su marco tecnológico. En el cyberpunk, la tecnología es un factor que aliena a los personajes de su sociedad. En el postcyberpunk, la tecnología es la sociedad misma.

Por otro lado, también está el aspecto generacional. La mayor parte del cyberpunk se escribió en los 80s y el postcyberpunk en los 90s y principios de este siglo. Los autores cyberpunk estaban entre los 20 y 30 años de edad, mientras que los postcyberpunk están en sus 30s tardíos y 40s tempranos. Finalmente, es necesario entender que la generación postcyberpunk creció leyendo los textos cyberpunk al mismo tiempo que los clásicos de la ciencia ficción. Para ellos no hubo una revolución (una discontinuidad) sino un continuo.

“Rewired” es la antología del postcyberpunk, editada por James Patrick Kelly y John Kessel en 2007. Consta de 16 cuentos que caen dentro de la borrosa categoría del subgénero, incluyendo la historia de Bruce Sterling arriba mencionada. Entre cuento y cuento trae fragmentos de la correspondencia intercambiada entre Sterling y John Kessel donde se dio la discusión sobre la naturaleza del cyberpunk que finalmente llevó a pensar en la existencia de un nuevo subgénero llamado postcyberpunk.

Como todas las categorías dentro de la ciencia ficción, los límites del postcyberpunk son fluidos y desdibujados. Es posible que la pregunta, en lugar de ¿qué es el postcyberpunk? sea ¿qué sucede después del cyberpunk? Porque se trata más de entender qué es lo que está sucediendo desde los 90s en la ciencia ficción y no de construir etiquetas para nombrar a un grupo de obras o autores.

En ese caso, las respuestas resultarán más interesantes.