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jueves, 24 de diciembre de 2009

Cosmocápsula 1: Entre la Fantasía y la Ciencia Ficción

Por estos días ha habido revuelo en la blogósfera del género. Un revuelo suscitado por la publicación del artículo “¿Por qué la ciencia ficción está muriendo y la fantasía es la literatura del futuro?”. El autor es el escritor, mitad inglés, mitad indio, Mark Charan Newton y el artículo fue divulgado en habla hispana por Silvia Angiola, colaboradora de Axxón.

La nota inspiró una copiosa correspondencia en los grupos de correo y blogs, tanto de habla hispana como inglesa, y muy probablemente en otros idiomas. La mayoría de mensajes expresando su oposición a la idea de que el género estuviera en agonía, violentas rasgaduras de vestiduras frente al herético comentario.

Pero los argumentos de Newton son contundentes. Él sólo habla de la evolución de las cifras: las ventas de literatura de ciencia ficción han venido decayendo considerablemente año tras año mientras las de ficción fantástica van muy bien y mejorando. Es un asunto sencillamente comercial.

No debería sorprendernos. Es más que obvio, sólo basta con visitar en cualquier librería la sección de ciencia ficción y fantasía (normalmente no hay una sección exclusiva para ciencia ficción) para comprobar que la mayor parte de los libros a la venta son literatura fantástica (brujas, magos, hadas, dragones y demás colegas de Harry Potter) y apenas una ínfima porción es ciencia ficción propiamente dicha y, al menos por estas latitudes, de los mismos títulos y autores de siempre.

Por otro lado, David Pérez introduce un buen punto a la discusión con su artículo “De por qué prefiero la fraternidad de la ciencia ficción en español al mercado de la ciencia ficción anglosajona”, al recordarnos que la valoración de una publicación no debe hacerse únicamente en términos monetarios. Yo no comparto, sin embargo, su visión optimista según la cual los hispanoparlantes lectores, escritores o editores del género no estamos contaminados por lo que él llama “el valor del dinero”. Ojalá me equivoque.

Lo que la discusión trajo a colación es que existe una especie de rivalidad entre los que están del lado de la ciencia ficción y los que están del lado de la ficción fantástica, sin mencionar a los que se refugian en las cómodas trincheras de lo que los anglosajones llaman “mainstream”.

A propósito, hace poco io9 citó a la escritora Connie Willis que contaba cómo cuando ella empezó a escribir ciencia ficción, hace 30 años, le advirtieron que había llegado demasiado tarde a un género moribundo.

“Un género moribundo”, ¿será por esto que resultan tan comunes las historias de zombies (léase muertos vivientes) en la ciencia ficción?

Pienso que es simplemente una batalla más de una guerra fratricida que lleva ya décadas, una guerra con mucho más que dos bandos. Yo mismo me animé a iniciar este blog precisamente para combatir en esta guerra, impulsado por un comentario de Salman Rushdie en Cartagena a principios de este año.

Sí, yo tengo puesta la camiseta de la ciencia ficción (basta con revisar el URL para comprobarlo), pero no puedo decir que me sienta en el bando contrario de la literatura fantástica. Uno de los más maravillosos descubrimientos que he hecho este año es el escritor Ted Chiang, cuya obra es imposible de clasificar en uno u otro género.

Termino esta introducción citando a Arthur C. Clarke, quien nos recordaba que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

Ahora sí, a lo que vinimos: Cosmocápsula 1

Precisamente recorriendo la frontera nebulosa entre la literatura fantástica y la ciencia ficción, fue publicada a principios de este mes la Revista Cosmocápsula 1. En ella tuve la oportunidad de participar, no con un texto, pero sí participando en el comité editorial para algunos de los contenidos y también como ilustrador.

La portada no es mía, todavía no he aprendido a pintar con esa libertad. Dixon Acosta retrata a René Rebetez, el escritor colombiano de ciencia ficción más conocido en el mundo, aunque desconocido en su tierra. La revista comienza con dos artículos sobre él: “El Legado de Rebetez” de Antonio Mora Vélez y “René Rebetez, el Hijo del Relojero” de Dixon Acosta.

René afirma: “La ciencia-ficción no es más que la búsqueda de respuestas a las preguntas perennes ¿por qué? ¿dónde? ¿cómo? A pesar de su nombre es la menos precisa de todas las literaturas”. La ciencia en ella –dice-- a menudo “queda reducida a un simple pretexto para desarrollar el eterno drama humano” reafirmando de ese modo que el objetivo de esta fascinante literatura es, en últimas, el hombre con sus problemas, sus temores y sus esperanzas. En ese mismo prólogo sostiene una tesis discutible: “Es conveniente subrayar que actualmente no existe diferencia alguna posible entre la literatura fantástica y la Ciencia Ficción, que es en sí misma la literatura fantástica contemporánea”.
...
Cosmocápsula, consecuente con el legado del maestro, ofrece en este número algunos relatos en donde no es fácil advertir la diferencia entre las literaturas fantásticas y de ciencia-ficción, pero que reflejan todos ellos, según lo quería Rebetez y lo dejó como testamento en el prólogo citado, el desarrollo de una nueva literatura que le suelta alas al conocimiento y a la imaginación, tan importante para los colombianos de hoy que necesitan aprender que es posible un futuro diferente.
Antonio Mora Vélez, “El Legado de Rebetez”


Con mi primera ilustración viene “Fea Costumbre” del bogotano Arturo Poveda Becerra, claramente dentro del género ciencia ficción. En ella, la identidad del protagonista y narrador de la historia es la clave del asunto.

fea costumbre
-No creo que ninguno de nosotros se pelee el título de mártir, ¿verdad? –interrogó maliciosamente Fobo. –Eso sólo nos deja con el designio de la mala suerte-. Y como si todo hubiera sido parte del protocolo de emergencia: Aquí –dijo alzando el brazo –hay cuatro varitas. Una de ellas tiene el extremo oculto en mi puño, pintado de rojo. Quien la saque, sale.
Arturo Poveda Becerra, “Fea Costumbre”

Luego está “En Torno al Fuego” del pereirano residente en Canadá Juan Ignacio Muñoz Zapata. Un mundo postapocalíptico inmerso en la oscuridad y en su extraña topología. Los conocimientos de la antigua civilización se han borrado de la memoria e incluso tecnologías tan básicas como la pólvora han sido olvidadas. Luis Ignacio puebla este mundo con un grupo pintoresco de personajes, tan numeroso que me hace pensar que no se trata sólo de un cuento sino del bosquejo de una novela.
paloma mutante0001
“En el mundo de la Kókora sólo corren libres los caballos ciegos, acechan los mini-lobos, vuelan las palomas mutantes, y crecen tubérculos putrefactos”, dijo Jeremy a Justina, como si esta última no lo supiera. Claro que lo sabía: si desde hacía “eternos quince años” (solía referirse así a su edad), vivía en ese desierto cavernoso que no sabía quién había bautizado como “el mundo de la Kókora”. Jeremy es un tonto, solía repetir en su mente.
Luis Ignacio Muñoz Zapata, “En Torno al Fuego”
El colombiano Fernando Galindo Gordillo escribió “Dentro de la Lluvia, la Granizada en Bogotá”, una historia que escapa a los esfuerzos de clasificación. ¿Es fantasía? ¿Es ciencia ficción? Las fuerzas de la naturaleza se confabulan para que reine el caos en el centro de la ciudad.

granizada2
Presa también del pánico, me costó trabajo divisar qué hacían los demás. ¡Oía los ladridos, veía los perros, sentía las alas, pensaba en los elefantes! …El tiempo demoraba cada minuto. Corrí con una destreza insuperable, y cuidándome de no resbalar entré a una librería que por descuido dejó las puertas abiertas.
Fernando Galindo Gordillo, “Dentro de la Lluvia, la Granizada en Bogotá”
El bogotano David Ricardo García es un joven escritor menos experimentado que los anteriores, pero tan ambicioso como el que más. Su relato “Sara” nos recuerda que “Paraíso” puede ser otro nombre para el infierno.
sara

La última vez que la vi, antes de mi ingreso, fue esa dolorosa mañana en 2004, al bajar del taxi con el corazón destrozado y sin una lágrima mas para derramar, todas las había vertido suplicante desde la noche anterior hasta verla partir indiferente y decidida, cuando después de tantos años de entrega incondicional y de apasionada compañía, decidió reemplazarme por un fulano del que hoy, doscientos veintitrés años después, sólo un lejano recuerdo sobrevive. Recuerdo que con alguna frecuencia sale de las sombras y emerge a mis pensamientos, uno en un millón, porque a mis doscientos cincuenta y tres años, he vivido incontables experiencias.
David Ricardo García, “Sara”
“Caliwood Park” del vallecaucano Diego Darío López Mera es un cómic humorístico de excelente factura que hace una crítica ácida de nuestra realidad colombiana.

Nacido en Pasto, Rodrigo Bastidas Pérez es un estudioso de la literatura y, en particular, de la ciencia ficción. En “Empatía/Entropía” hace un análisis de “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?” de Philip K. Dick, el texto que sirvió de base para la película “Blade Runner”. Este artículo no es para principiantes, tiene la profundidad de una tesis doctoral.

entropia-empatia

Tito Guillermo Contreras Suárez, del Norte de Santander, escribió tres relatos cortos bajo el título “Fragmentos del Futuro”. El viaje en el tiempo, la invasión extraterrestre y la clonación, temas tan recurridos en la ciencia ficción, son tratados con una mirada fresca y original.

fragmentos futuro

Del argentino Australiano Mario D. Martín es la poesía “La Agonía de Dios” y del poeta antioqueño Aymer Waldir Zuluaga es el cuento “Aducción de una Venus Desorientada”, el cual no cabe ni en la ciencia ficción ni en la literatura fantástica.

“La voz de Quaremyr” es un cuento escrito a cuatro manos por los argentinos Laura Ponce y Néstor Darío Figueira. La leyenda de Mara y Suk, la niña perdida y el ave hereje, es una fábula de fantasía pero la Nota del Traductor la ubica en la tradición secular de los habitantes de un lejano planeta, descendientes de los primeros colonos. Suk, el colibrí vampiro, me inspiró la que considero mi ilustración favorita.

Zuc, el colobrí vampiro
—Si acaso deseas escuchar el ulular del viento del amanecer, para lo cual antes debes darme tu sangre (y estoy muy hambriento), para lo cual antes debes pernoctar entre las rocas, para lo cual antes debes vencer al terror nocturno, entonces tendrías que estar alegre de verme, dispuesta a que beba de ti. Pero si no deseas escuchar el sonido del viento, para lo cual antes debes procurarme tu sangre (y ya te dije que estoy realmente hambriento), para lo cual antes debes pasar la noche entre los peñascos, para lo cual antes debes triunfar sobre el temor a las tinieblas, entonces no tendrías que estar aquí. Por esto tu llanto es incomprensible para mí.
Laura Ponce y Néstor Darío Figueiras, “La voz de Quaremyr”
Del colombiano Julián David Cortés Sánchez es “El espíritu humano va más allá de sus errores”, una dispotia en la que el papel está controlado y destinado exclusivamente para el uso gubernamental, económico, industrial y burocrático. Las personas que deseen escribir para otros fines tienen que recurrir a sus uñas o su piel.

“La Ciudad” es una poesía del español J. Javier Arnau Moreno, también en los límites entre la fantasía y la especulación científica.

“El Factor Samsa” es un guiño para los lectores de Kafka escrito por el argentino Juan Manuel Valitutti. Cuenta el destino del último hombre en la tierra, invadida por agresivos insectoides alienígenas.

el factor Samsa

Del Perú vino el aporte de Carlos Enrique Saldívar, “El Elegido”, un relato absolutamente irónico que también habla del último hombre sobre la tierra. Esta vez, los alienígenas no son peligrosos invasores sino científicos investigadores que tratan de preservar la historia de nuestro planeta para la gran biblioteca galáctica.
Chitaaz
Los Chitaanz tenían una cualidad particular: eran genios historiadores, recorrían el universo buscando civilizaciones inteligentes para poder escribir sobre ellas y sus culturas. Eran además una raza poderosa en el aspecto físico. Medían cuatro metros de longitud, tenían seis brazos musculosos, tres ojos adornaban sus rostros que poseían una enorme trompa con la cual llevaban sus alimentos a la boca (pequeña, pero repleta de filosos dientes). Estas cualidades los hacían sentirse poderosos y seguros de sí mismos. Eran además telépatas, aunque su alcance mental tenía un límite.
Carlos Enrique Saldívar, “El Elegido”
El último cuento en la revista es “Vocación” del bogotano César Mauricio Heredia. En el futuro, los niños no son criados ni educados por sus padres, sino que permanecen en cápsulas de formación hasta la edad adulta. Sistemas automáticos les inculcan todos los conocimientos que requieren para ejercer la profesión que les dicta la vocación escrita en su mapa genético. Al menos ésta es la historia oficial.

Hay dos reseñas de la edición cero de Cosmocápsula, de los colombianos Robert Corpus Sanzo y Campo Ricardo Burgos López. También hay una reseña de Antonio Mora Vélez sobre el libro “Pintarle Bigote a la Mona Lisa: Las Ucronías”, de Campo Ricardo Burgos y otra de David Pérez Marulanda sobre la novela “Calien” de Diego Darío López Mera.

Y ya está abierta la convocatoria para la edición número dos de Cosmocápsula para principios de 2010. Esperamos ansiosos sus aportes.

domingo, 23 de agosto de 2009

Cosmocápsula Cero

Acaba de ser publicada la revista electrónica Cosmocápsula (edición cero), en la que el vallecaucano David Pérez Marulanda ha reunido colaboraciones de un grupo de colombianos de diversa experiencia en el género, así como de algunos invitados de países hermanos, como Perú y Costa Rica. Tuve el honor de ser invitado a participar en este proyecto con un artículo y también como participante en un comité de redacción virtual a larga distancia.

La revista contiene siete cuentos, varios de ellos inéditos, cuatro reseñas bibliográficas, una sobre cine (mi aporte) y dos colecciones de poemas. La Portada, del ilustrador payanés Simón Wilches Castro, es una reflexión sobre el descubrimiento y la conquista de América en una analogía con los invasores extraterrestres de películas B de mediados del siglo XX.

Ochenta Años de la Novela de Ciencia-Ficción en Colombia.
El bogotano Dixon Acosta nos cuenta sobre la primera novela de ciencia ficción escrita en Colombia, “Una Triste Aventura de Catorce Sabios”, 1928, del barranquillero Jose Félix Fuenmayor (1885 - 1966). La novela no es muy afortunada en su construcción, sin embargo, es un hito innegable de este género literario en nuestro país. Acosta destaca el argumento del empequeñecimiento humano (décadas antes del clásico “El Increíble Hombre Menguante”, 1957, que inspiró a Almodóvar las escenas del “Amante Menguante” en “Hable con Ella”, 2002) y las curas biológicas mediante la manipulación de microorganismos.



La Tarjeta.
Con este cuento, el santandereano Tito Contreras me recuerda las tertulias de la taberna “White Hart”, de las que se sirvió en muchos de sus cuentos Arthur C. Clarke a través de las increíbles narraciones del mitómano Harry Purvis. Una singular empresa vende tarjetas prepago de minutos de vida con la tentadora advertencia de que sólo pueden ser usados en casos de extrema necesidad.

Fragmentos.
“Tú jamás comprendiste”. Con estas palabras, el colombiano Fernando Galindo nos conduce por los laberintos del alma humana y de la muerte, a partir de una misteriosa instalación en una exposición arqueológica sobre las antiguas culturas indígenas.

Xelajú. De Costa Rica viene este cuento de Iván Molina Jiménez, narrado en primera persona por uno de los guerrilleros del Ejército de Liberación de la Palabra, organización clandestina internacional creada para contrarrestar a la multinacional megalomaníaca Total Words, que a finales del siglo XXI se apoderó de los derechos de uso de todas las palabras del mundo.


Estudios Arcaicos para Ocho Cuadraplejias. Rodrigo Cifuentes de Bogotá hace malabarismos lexicales y sintácticos con estas ocho estrofas que, según indica, hacen parte de una novela inédita de su autoría.

Poemas. En círculos especializados, el barranquillero Antonio Mora Vélez es reconocido como uno de los principales exponentes de la ciencia ficción en Colombia. Acá nos comparte cinco poemas cortos escritos entre 1999 y 2005. Mora Vélez le canta al Multiverso, a los Neutrinos, a los sentimientos de un robot y a los dioses extraterrestres de la cultura prehispánica Mochica.

El Oasis de Palas. Nuevamente, Antonio Mora Vélez. Esta vez con un cuento de 1981 ambientado en un universo similar al de los “Supersónicos” y a las historietas de ciencia ficción de los 50s. “En el planetoide Palas, situado en el cinturón llamado de asteroides, estaba instalado el restaurante espacial más original del sistema. Era el que mejores posibilidades ofrecía a los navegantes del espacio, por su cercanía a nuestro planeta, y a él concurrían los viajeros que hacían la ruta de crucero Tierra-Marte-Ganímedes-Titán, no sólo para aprovechar el descanso durante el trayecto más largo –el que separa al planeta rojo de la acogedora luna de Saturno—sino para saborear los exóticos y deliciosos platos del menú interplanetario, que eran la especialidad del lugar.”


Y el radio se apagó... Un cuento corto del colombiano Jorge Andrés Cerquera, elegía críptica de un moderno pigmalión fracasado.

Mal de Luna. Carlos Enrique Saldívar, escritor peruano de ciencia ficción, une hábilmente los eventos del 20 de julio de 1969 en el sureste del Mare Tranquillitatis con el terror arquetípico a las noches de luna llena y el mito del hombre lobo.

El Experimento. El joven Henry Fernando Rugelis se hace nombrar “Gestapó” cuando se dedica a la escritura y “Pablo honey” cuando es artista plástico. Su cuento plantea nuevamente la reflexión sobre la vida eterna, no como una meta deseable sino, por el contrario, como una condena insufrible. La misma idea ha sido explorada en ocasiones anteriores por otros autores. Me acuerdo en estos momentos de “Un Millar de Muertes”, 1899, de Jack London, incluido en la colección “Lo Mejor de la Ciencia Ficción del Siglo XIX” de Isaac Asimov, la espeluznante “Vivir Eternamente”, 1913, de James George Frazer, incluido en la “Antología de la Literatura Fantástica” de Borges y Bioy Casares, y el amargo destino de los trogloditas en “El Inmortal”, 1949, de Jorge Luis Borges.

“MOON” de Duncan Jones.

El famosísimo David Bowie inició su carrera musical en 1969 con un tema llamado “Major Tom”, que narraba la historia de un astronauta extraviado. En 1971, Bowie tuvo un hijo al que llamó Zowie Bowie. El niño terminó cambiando su nombre a Duncan Jones y es hoy uno de los más prometedores realizadores de cine de ciencia ficción, que promete llevarnos de regreso a los días de gloria de “Blade Runner” y “Alien, el Octavo Pasajero”. Este es mi artículo, sobre “Moon”, su ópera prima. Creo que me quedó un poco largo.

Reseña: Contemporáneos del porvenir. Primera antología colombiana de Ciencia-Ficción. David Pérez Marulanda, el gestor de este proyecto, hace una reseña sobre la antología “Contemporáneos del Porvenir”, 2000, de René Revetez. “Sin lugar a dudas un tesoro que los aficionados colombianos no deberían dejar de leer y con el cual los amantes del género de cualquier otro país podrían introducirse con una vista panorámica dentro de la ciencia ficción que se escribe en Colombia.”

Reseña: Historias de ciencia ficción. Elton Honores Vásquez, experto en literatura fantástica peruana, hace una reseña de la colección de cuentos “Historias de Ciencia Ficción”, 2008, de su compatriota Carlos Saldívar, autor del relato “ Mal de Luna”, incluido en la revista. Doce cuentos entre la destrucción de la humanidad, la soledad, y la presencia alienígena en la tierra. Honores Vásquez destaca el cuento “Volar como los Pájaros”, sobre la libertad de volar como metáfora de la libertad para crear e imaginar frente a un sistema social excluyente y prohibitivo. “...en Historias de ciencia ficción, Saldívar demuestra sus dotes de narrador en potencia, sobre todo cuando hilvana relatos de largo aliento. A ello se agrega que esta publicación, invita a celebrar también la presencia de un género que parecía nunca haber existido para un sector de la crítica literaria peruana y que busca un espacio propio dentro de la narrativa peruana última.”

Reseña: Venus Desciende. Relatos de Ciencia Ficción. Dixon Acosta cierra la revista con la reseña de una colección de diez relatos del costarricense Iván Molina Jiménez (autor del cuento “Xelajú” incluido en la revista) llamada “Venus Desciende”, 2009. “Uno de los textos que más llamó la atención del suscrito comentarista, resultó ser el que le da título a esta colección, ‘Venus desciende’, se puede leer como relato ficticio, pero también como si fuera una investigación histórica, sobre un episodio que el supino ignorante no puede determinar si ocurrió realmente, si es fruto de una imaginación desbordada o combinación de las dos posibilidades. En cualquiera de los casos, resulta un escrito verdaderamente resaltable.”

domingo, 19 de julio de 2009

Cosmocápsula: Convocatoria Número CERO


(por David Pérez)

Cosmocápsula, revista colombiana de ciencia-ficción, es una publicación digital que se distribuye en internet en formato PDF de manera gratuita.

La intención de la revista Cosmocápsula es principalmente fomentar la ciencia-ficción en Colombia, por lo cual, si bien se recibirán trabajos de autores sin importar su nacionalidad, en ocasiones nos inclinaremos especialmente por la publicación de trabajos de autores colombianos.

Por favor, tome en cuenta que este proyecto es sin ánimo de lucro, por lo tanto la publicación de un escrito u otro aporte no conlleva a remuneración económica alguna.

Tipos de escritos:

Relatos: El relato debe enmarcarse dentro del género de la ciencia-ficción. Debe además ser original, no fan-fiction (relatos basados en historias y/o personajes de otras obras originales sean literarias, cinematográficas, televisivas etc.)

Poesía de Ciencia-ficción.

Reseñas: De publicaciones de ciencia ficción, de divulgación científica o afines.
Artículos y ensayos: No hay ningún tópico especial que se cuente como criterio de selección de textos en esta categoría. La publicación dependerá de la calidad y pertinencia del texto. Entre los tópicos podrían contarse, a manera de ejemplo: literatura, escritura, ciencia-ficción, ciencia, y muchos más.

Condiciones para la publicación de cualquier escrito:
La extensión máxima será de 3.500 palabras.

En lo posible, inédito, que no haya aparecido en revistas, libros o similares. Caben excepciones en caso de que el autor posea todos los derechos de publicación; siendo así habrá de indicar dónde y cuándo se ha publicado. Si el texto se encuentra pendiente de revisión/aceptación en otra revista o publicación por favor absténgase de remitirlo a Cosmocápsula hasta que reciba respuesta.

El envío se hará al correo de la revista: cosmocapsula@gmx.com en formato .doc (word) o .rtf, en tipo de letra “times new roman” tamaño 12. En el asunto figurará la palabra “revista” más el título del texto.

Datos personales del autor: El autor incluirá al inicio de la primera página del archivo de su aporte su(s) nombre(s) y apellidos, nacionalidad y una breve reseña biográfica de no más de 200 palabras. Puede incluir también una dirección de página web/ blog personal y, si desea que sea publicada, la dirección de correo electrónico.

Sólo se admitirá el envío de un texto por autor para cada número.

Derechos de autor: El autor conserva todos los derechos sobre su trabajo. La revista circula bajo licencia de Creative Commons de Colombia.

Una vez publicado el aporte no podrá ser retirado de la revista.

Se notificará durante el plazo de un mes que comienza a contar desde el momento de cierre de convocatoria (31 de julio de 2009) si el texto ha sido o no seleccionado para publicación. Si posterior a esto no ha habido notificación puede considerase que el aporte no ha sido seleccionado. Para confirmación puede contactar a nuestro equipo a través del correo de la revista.

Es de anotar que se rechazarán aquellos textos que se detecten como plagio, copia o alteración de un texto original de otro autor. En caso de no ser detectada la anomalía, el Comité Editorial o Cosmocápsula en su conjunto no asumen la responsabilidad y los efectos legales del engaño serán asumidos por el remitente del texto.

Al remitir su aporte, el autor acepta todas las condiciones aquí expresadas.

Cierre de convocatoria: 31 de Julio de 2009 (fecha tentativa)